diumenge, 2 de juny de 2013

Aún no te has ido y yo ya quiero que vuelvas

Ayer el control de las emociones brilló por su asencia. De mis emociones.

Con pasos rápidos, nerviosos, descendimos por la José Iturbi hasta la cuarta fila. El escenario a tan solo cuatro pasos. Se deslizan las primeras notas y el ritmo de las palpitaciones tiembla encarecidamente. Los ojos se mueven rápido intentando adivinar el eterno segundo que tardará en salir a escena. Y ahí está.

Su voz tarda a penas lo que una respiración profunda en acontecer, y llena el Palau con una calidez propia de la leña que arde ante la immensidad de dos cuerpos atados de cintura. Sus manos se mueven en un intento de empujar un soplo de caricias invisibles hacia las cientos de miradas que retienen sus gestos en las pupilas, que se dejan acariciar por el sonido de su garganta, que se empapan de sus letras como empapan los finísimos hilos de lluvia de la primavera.

Y así, sintiéndonos tan frágiles ante la imponente múscia que la define llegó el momento del silencio y de tragar saliva para que las lágrimas no resvalasen sin control. Cuidadamente esconde el micro entre sus dedos y a pleno pulmón recuerda:"me gustó ser parte de tu vida, me gustó ser dueña de tus noches (...) pero se me fue el amor, se me consumió (...)" y entonces, tus pensamientos desfallecen, se entumecen tus piernas y tus manos aprietan fuerte contra la silla... Semejante sensación debería ser asignatura obligada para los que nunca la han sentido... No hay más calificativos. Sencillamente, la emoción se escapó por todas partes y lo envolvió todo.

Y a esas alturas ya no hay vuelta atrás. Sabes que te esconderás en sus letras cada noche; que soñarás despacio y lento en su música. Que saldrás a su encuentro cada vez que vuelva.

@vanesamartin_ Regresa siempre que puedas...estaremos aquí, quédate tranquila.



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